“Porque al que tiene, se le dará más, pero al que no tiene, aun lo poco que tiene le será quitado”. Esta frase un tanto misteriosa de Jesús (como lo son tantas otras), llevada al plano del marketing online, tiene mucho sentido. Algunas observaciones que vengo haciendo en el terreno del posicionamiento orgánico en Google me han llevado a pensar un poco libremente en esta asociación entre temas aparentemente tan divergentes y lejanos.

Cuando hablamos de posicionamiento orgánico en Google nos estamos refiriendo, por supuesto, al posicionamiento que nuestro sitio web (o las páginas de nuestro sitio web) logran en el popular buscador sin contar con la publicidad paga (por ejemplo, Google Ads).

Resultados indirectos de posicionamiento orgánico en Google

Ya lo había notado muchas veces en el pasado, pero últimamente le vengo prestando especial atención. Me refiero a la coincidencia, o simultaneidad, entre diferentes acciones de marketing que realizo “por fuera” del sitio web (el mío propio o el de algún cliente), y el aumento en las visitas al sitio provenientes de búsquedas web, es decir, fruto del posicionamiento orgánico en Google.

Dos ejemplos recientes:

Primero: hace un tiempo retomé una práctica que anteriormente formaba parte de mi quehacer cotidiano, como es la de postear artículos en el “feed” de LinkedIn y en una serie de “Grupos” de esa misma plataforma. Además de generar una cantidad de visitas a mi sitio web –aunque no demasiado significativa–, lo llamativo es que al mismo tiempo aumentan las visitas provenientes de Google.

Segundo: desde hacía un tiempo había dejado de enviar mis Newsletters (los nunca bien ponderados Conceptos Cortitos), y cuando lo volví a hacer, hace unos días, automáticamente se notó un aumento de las visitas provenientes del posicionamiento orgánico en Google.

Posicionamiento orgánico en Google y campañas pagas

Lo mismo podría decir de numerosas situaciones que pude observar en que la implementación de campañas de Google Ads para nuestros clientes repercute en un incremento de las visitas orgánicas a sus sitios web.

En este último caso, particularmente, uno se siente tentado a sospechar o a preguntarse si Google “premia” a sus anunciantes, recompensándolos con más visitas “gratuitas”. Pero éste no parece ser el caso, sobre todo si uno pone las cosas en contexto (o, incluso, si jugamos un poco metafóricamente con el concepto metafísico que encierra la frase de Jesús del inicio).

Veamos: sabemos que Google va perfeccionando permanentemente sus “algoritmos”, con los que decide qué sitios web (o qué páginas) merecen “subir” y cuáles deben “bajar” en el ranking de posicionamiento orgánico.

Esos algoritmos son tan misteriosos –Google los mantiene en secreto– como misteriosos son algunos dichos de Jesús, o tantos otros conceptos del mundo de la metafísica. Pero si uno se detiene a pensarlos, se da cuenta de que tienen sentido (unos y otros).

Los “algoritmos” de Google y los misterios de la metafísica

En el caso del posicionamiento orgánico en Google, esos algoritmos procesan información proveniente de gran cantidad de fuentes: su propia gigantesca base de datos, la actividad de los usuarios en las redes sociales, interacción con mails y newsletters, y quién sabe cuántos etcéteras.

Entonces, si tú o tu empresa tienen un sitio web, pero lo tienen “estático”, sin agregarle contenidos y, además, nunca postean contenidos en las redes sociales ni envían mails o newsletters, y ni siquiera hacen publicidad en Google Ads (o en Facebook, o donde sea), podemos preguntarnos: ¿qué hará Google con tu sitio web? Respuesta: lo enviará a la cola de su ranking de posicionamiento orgánico.

En el otro extremo, si tú –o alguno de tus competidores– alimentas continuamente tu sitio web con nuevos contenidos (una sección de Blog), los posteas en las redes sociales y los difundes a través de newsletters, y logras que más y más usuarios visiten tu sitio web, ¿qué hará Google en ese caso? Te premiará con más visitas a través de una mejora de tu posicionamiento orgánico.

¿Tiene sentido? Sí, claro que lo tiene. Incluso, puesto en este contexto, hasta la frase metafísica de Jesús tiene un poco más de sentido: al que tiene, se le dará más; y al que no tiene, aun lo poco que tiene le será quitado.

Posicionamiento orgánico en Google en modo activo

Pero, está claro, no se trata de un tener o no tener en modo pasivo (como si se tratara de una herencia recibida de una vez y para siempre). La frase de Jesús se explica mejor con una de sus famosas parábolas, según la cual un hombre rico se fue de viaje por un tiempo, pero antes encomendó sus bienes a tres de sus servidores para que los administraran durante su ausencia.

A su regreso, dos de ellos devolvieron lo que recibieron multiplicado (lo hicieron crecer), mientras que el tercero, confesándose temeroso de la ira de su amo, dijo que los había mantenido escondidos, y los devolvió tal como los recibió. El amo, previsiblemente enojado, le quitó los bienes a este tercer servidor, y se los dio a los otros dos.

Para quienes nos interesamos en algunos principios de cosmovisiones más “orientales”, la misma idea está presente en muchos textos antiguos de diferentes tradiciones, según los cuales lo similar atrae a lo similar. Puesto en términos más “populares”, fácilmente viene a la mente la idea de que el dinero atrae al dinero.

Pero, tal como enseña la parábola que recién traje a colación, para que algo crezca, atrayendo más de lo mismo, hay que “trabajar” y hacer que eso suceda. Lo contrario sería actuar como el siervo temeroso que esconde lo que tiene. Entonces aun eso poco que tiene le será quitado (¡y entregado a los competidores!).

Una estrategia activa para el posicionamiento orgánico

En el caso del posicionamiento orgánico en Google –que es de lo que trata este artículo–, el principio NO se traduce en que, si tu sitio web tiene más de “X” cantidad de visitas Google te enviará más, y si tiene menos de “X” visitas Google te reducirá aun esas pocas visitas que tienes.

La “enseñanza” de este artículo es que, si trabajas, a través de una planificada estrategia de marketing online, para hacer crecer las visitas a tu sitio web, las mejoras que logres en un escenario repercutirán en otros escenarios. En Internet, como en el Universo, todo está conectado con todo, y todas las plataformas “saben” lo que sucede en las otras (Google, Facebook, Instagram, LinkedIn, y así siguiendo).

Si Google detecta que tienes muchos seguidores en Facebook, y que a esos “fans” les gusta lo que publicas en tu blog, entonces premiará tu sitio web mejorando el posicionamiento orgánico en Google.

En cambio, si tienes tu sitio web, e incluso si tienes tu página en Facebook y tu cuenta en Instagram, pero no haces nada con ellos (o haces poco), Google te hará sencillamente desaparecer (casi literalmente).

Ahora que lo sabes, ¿qué piensas hacer para mejorar el posicionamiento orgánico en Google de tu sitio web?

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