Seguramente pensarás que mi respuesta será “Sí, necesitas un Plan de Marketing para hacer crecer tu negocio”. Y seguramente te sorprenderás si te respondo que no, realmente no creo que lo necesites.

Pero pongamos las cosas en contexto. En escenarios de grandes empresas, por supuesto, la planificación es crucial. Pero para empresas pequeñas, o microemprendimientos, con presupuestos y recursos acotados, tal vez no sea tan realista algo al que pretendamos darle categoría de un “Plan de Marketing”.

Cuando el presupuesto apenas alcanza para invertir, por ejemplo, en campañas de Google Ads o Facebook –con suerte repartir un poco en ambos frentes– no parece tener mucho sentido plantear conceptos tales como “objetivos con indicadores medibles, con fechas establecidas y con responsables a cargo de su cumplimiento”. Porque de eso se trata, en esencia, un Plan de Marketing.

¿Con esto estoy diciendo que estoy en contra de la planificación? No, por supuesto, de ninguna manera. Porque si quieres que tu negocio crezca, sí o sí TIENES QUE HACER MARKETING. Y para hacer Marketing, tienes que definir claramente lo que vas a hacer, qué estrategia vas a desarrollar, qué acciones vas a implementar.

¿“Plan de Marketing” o “Plan de Trabajo”?

Tienes que tener un “Plan de Trabajo”. Bueno, si a eso prefieres llamarlo un “Plan de Marketing”, allá tú, no me voy a pelear contigo pro eso. Pero por favor, no pierdas tiempo investigando cómo diseñar un Plan de Marketing, o cumplir todos los requisitos de manual, ni las recomendaciones de los expertos para que sea merecedor del título de “Plan de Marketing”.

Lo que Sí, definitivamente, tienes que tener muy claro, es que tienes que ser consistente y perseverante. Los “Planes de Marketing” no fracasan. Digo, para ponerlo en el contexto de las empresas que sí tienen e implementan Planes de Marketing. Oímos con frecuencia que en las empresas dicen que sus Planes de Marketing fracasaron.

Las que fracasan son las personas cuando consideran que un “Plan de Marketing” era una “Meca” a la que había que llegar sí o sí para alcanzar la “salvación”. Caso contrario deberán rodar cabezas o, en el mejor de los casos, los responsables no recibirán los “bonus” a los que se hubieran hecho acreedores en el caso de alcanzar los objetivos.

Pero los Planes de Marketing son, en realidad –deberían ser– mapas que orienten el camino a recorrer. La pregunta que debería guiar su implementación NO es si el objetivo se alcanzará o no se alcanzará. Lo verdaderamente importante es saber qué cosas están funcionando y qué cosas no están funcionando en este Plan que nos hemos trazado.

Y al fin y al cabo, de lo que se trata NO es de si se alcanzó el “número mágico” definido como el “Objetivo” de un Plan de Marketing. En todo caso, se habrá cumplido en un determinado porcentaje. Y eso, en un contexto de mediano y largo plazos, debería ser entendido como un “éxito”.

Hacia la “mejora continua” en nuestro Marketing

Porque en un marco temporal más largo, ir detectando qué cosas de las que estamos haciendo funcionan y cuáles no, es la información que necesitamos para ir mejorando, para ir corrigiendo, para ir haciendo cada vez más cosas que sí funcionan y menos cosas que no. En otras palabras, es el camino de la “mejora continua.

Entonces, ahí es donde digo que antes que un “Plan de Marketing”, lo que tenemos que desarrollar es la constancia, la perseverancia, y –una cualidad fundamental– la “CONSISTENCIA” de lo que hacemos en términos de Marketing.

¿A qué me refiero con “consistencia”? Que para poder descubrir qué cosas funcionan y qué cosas no, e ir introduciendo mejoras para que funcionen cada vez mejor, requiere que, una vez que definimos una estrategia y un plan de trabajo, pongamos allí todo lo que hay que poner, en términos de tiempo y recursos, para que funcione, y para que funcione cada vez mejor.

La consistencia requiere constancia y perseverancia, pero también estar dispuestos a aprender. Y aprender en un doble sentido: por un lado, estudiar, capacitarte, aprender de otros que saben más y ofrecen esa capacitación. Y, por otro lado, aprender de la propia experiencia. Lo cual también requiere dedicación para analizar, entender e interpretar los “datos” que surgen de las acciones que implementamos en el marco de nuestro Plan de Marketing, o Plan de Trabajo, o como queramos llamarlo.

Imagen Marketing Plan B

Las “pruebas” en un Plan de Marketing

No sirve de nada, por ejemplo, hacer una “prueba” de Google Ads durante un mes y, al cabo de ese breve período, concluir que “no sirve”, o “no funciona”. Porque si en esos 30 días lograste, digamos, 50 Clics –es decir, 50 visitas a tu sitio web–, aunque no hayas conseguido ningún nuevo cliente, esos 50 Clics tienes que contabilizarlos como un éxito.

Un éxito en el contexto de un camino a recorrer, con sus aprendizajes y con las mejoras que debes introducir para lograr mejores resultados. Porque, además de analizar qué cosas puedes corregir para lograr más de 50 Clics con el mismo presupuesto, también tienes que preguntarte por qué, si 50 personas visitaron tu sitio web, ninguna terminó comprando tus productos o contratando tus servicios.

Puesto en esta perspectiva, esos 30 días “de prueba” te han dado una información estratégica fundamental. De esa prueba surgen “datos” que pueden resultar claves para que logres un salto cualitativo que te permita lograr ese crecimiento en ventas que tanto buscas.

¿Qué datos, qué información te dejó esa “prueba” de 30 días? No es Google Ads lo que no sirve o no funciona. Lo que no está funcionando, lo que no está generando los resultados que anhelas, es tu sitio web. Los usuarios llegan a tu sitio web, pero no encuentran lo que están buscando, o, mejor dicho, lo que encuentran no satisface sus expectativas.

Entonces, tal vez lo que necesitas mejorar –además de tus campañas en Google Ads–, es tu sitio web.

Hacia un “Plan de Marketing” consistente

Entonces, ahora puedes entender por qué digo que lo que necesitas NO es un “Plan de Marketing” –en sentido estricto– sino, fundamentalmente, algunas ideas claras sobre lo que quieres lograr y el camino que decides recorrer para lograrlo.

Y un plan “consistente”, entendiendo que las estrategias que están probadas que sí funcionan –como, por ejemplo, Google Ads– tienen una “ciencia”, un conocimiento, un know-how que hay que conocer, que hay que aprender, y que es un recorrido de menor a mayor, analizando los datos e introduciendo mejoras orientadas a lograr cada vez mejores resultados.

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