Comencemos con una aclaración importante: este artículo fue escrito sin recurrir a la IA, es 100% “de mi puño y letra”. Pero con bastante experiencia acumulada usándola. Y con algunas anécdotas personales que pueden resultarte muy ilustrativas.
¿Qué pretendo mostrarte en este artículo?
Voy a explicar de manera simple y detallada cómo “cualquiera” –aun con pocas dotes para la escritura– puede crear textos no solo bien escritos, sino, sobre todo, muy potentes y efectivos en términos de marketing y comunicación. Incluso –por qué no– para preparar propuestas comerciales y cotizaciones muy persuasivas.
¿Cómo usar la IA para escribir artículos?
Voy a empezar por el “paso a paso“ para escribir un buen artículo. Creo que eso es lo que más te va a interesar, así que no te haré esperar hasta el final para darte el “plato principal“.
Obviamente, no se trata de meterse en ChatGPT y decirle: “Escribe un artículo de mil palabras sobre tal o cual tema”. Todos pasamos por ahí, y ya sabemos que la cosa no es tan simple.
UNA RECOMENDACIÓN PRELIMINAR
Si todavía no lo hiciste, hazte un favor. Haz lo que puede ser una de las mejores inversiones de tu vida: toma un curso introductorio de Inteligencia Artificial. Hay muchos, para todos los gustos. Comienza, aunque sea, con un buen curso sobre ChatGPT. Verás el mundo que se abre delante de ti. Será un nuevo hito en tu negocio, en tu vida profesional... en muchos aspectos de tu vida.
Primero lo primero: ¿sobre qué quieres escribir?
Puedes decidirlo por ti mismo, o —¿por qué no?— puedes pedirle a la IA que te ayude a elegir un tema. O una serie de temas.
Por ejemplo, algo que suelo hacer para algunos de mis clientes es pedirle a Gemini (la IA de Google) que me prepare un cronograma de artículos para el blog, o de temas para los newsletters. Como no soy experto en todas las temáticas de mis clientes, recurrir a la IA me facilita muchísimo esta etapa del trabajo.
Y te puedo asegurar que en cuestión de segundos prepara un listado mucho más rico y potente de lo que a mí me llevaría al menos un par de horas de investigación.
“Deep Research”: nunca subestimes el tiempo invertido en investigación
Tanto en ChatGPT como en Gemini (las dos herramientas de IA a las que más recurrimos, al menos en las instancias iniciales), puedes elegir una respuesta “rápida” o un “Deep Research” (Investigación Profunda).
Un “Deep Research” puede demorar unos 5 minutos. ¿Te parece demasiado? En mi experiencia, es un tiempo excelentemente invertido para lograr resultados muy superiores. No solo en la calidad de la respuesta que te devuelve, sino que, adicionalmente, tendrás un material de lectura “previa”, con toda la fundamentación, que —si te tomas el tiempo para leerlo— te aseguro que aprenderás muchísimo.
¿Solo necesitabas algunas ideas para decidir el tema de tu próximo artículo? Con un “Deep Research” aprenderás muchísimo que seguramente no sabías, aun sobre tu propia área de experiencia.
¿Qué quieres escribir sobre lo que quieres escribir?
OK, ya decidiste el tema. Ahora, ¿cómo vas a pedirle a la herramienta de IA que escriba sobre ese tema? (Ya volveremos sobre cuál es la mejor herramienta de IA para escribir el artículo, el mail, o lo que sea).
Ya acordamos que no es simplemente decirle: “Escribe un artículo de mil palabras sobre tal o cual tema”. (Lo acordamos, ¿verdad?)
Si comenzaste —tal como te acabo de recomendar— haciendo un “Deep Research”, ya tendrás suficiente material para definir los lineamientos generales y los diferentes tópicos que quieres abordar a lo largo del artículo.
Es fundamental que le proveas a la herramienta de IA toda la información que necesitará (el “input”) para que el artículo se ajuste lo máximo posible a tus expectativas. Cuanto más generales sean tus instrucciones, menos conforme te sentirás con el resultado.
Es como si tuvieras un empleado (una persona) a quien le pidieras que escriba el artículo. No puedes “retarlo” si solo le diste unas ideas generales y te entrega algo completamente alejado de lo que tú tenías en mente.
“Ingeniería de prompts”
Por cierto, siempre tienes la posibilidad de corregir, revisar y pedirle cambios a la misma IA. Algunas veces es preferible reescribir el “prompt” (el texto de nuestras instrucciones) y comenzar de nuevo. Con la primera versión que te entrega la IA te das cuenta de todo lo que te faltó incluir en tus instrucciones. Entonces redactas una nueva versión de tu “prompt” y comienzas de nuevo “de cero”.
Aquí vale la pena entender algo de la lógica y la estructura de los prompts. No es que tengas que saberlo necesariamente, pero hacerlo te dará mayor efectividad a la hora de escribir tus prompts.
En verdad, hay toda una ciencia detrás de los prompts. Lo ideal, por cierto, sería adentrarnos en el concepto de “ingeniería de prompts”... pero bueno, eso no es para este artículo (y la verdad es que yo mismo no me he metido mucho con eso).
Una estructura más o menos estándar de un prompt para pedir un artículo —si quisieras hacer las cosas con más profesionalismo (y apuntar a lograr mejores resultados)— sería más o menos así:
[ROL] Actúa como un experto referente en [Industria/Tema]. Tu enfoque debe basarse en la experiencia práctica y el sentido común, evitando la teoría vacía.
[CONTEXTO] Escribes para [Perfil de Audiencia: Ej. Emprendedores ocupados] que se sienten [Emoción: Ej. abrumados por la tecnología]. Necesitan claridad y soluciones tangibles, no más ruido.
[TAREA] Redacta un artículo/texto sobre: “[Tema Central]”.
[OBJETIVO] El objetivo principal es [Ej. Convencer al lector de que delegar es seguro]. Al final del texto, el lector debe sentir [Ej. Alivio y confianza].
[FORMATO Y ESTRUCTURA]
- Organización: Estructura el contenido de forma lógica: Introducción al problema → Desarrollo de la solución → Conclusión accionable.
- Visual: Usa Markdown. Utiliza negritas para resaltar las frases más impactantes. Usa listas (bullets) para cualquier enumeración.
- Longitud: Aproximadamente [Número] palabras.
[TONO Y ESTILO]
- Usa un lenguaje directo, humano y sin tecnicismos innecesarios.
- Escribe párrafos cortos (máximo 3 oraciones).
- Evita absolutamente el “lenguaje de IA” (palabras como “revolucionario”, “en el panorama actual”, “profundicemos”). Sé específico y usa ejemplos reales.
Creo que no es necesario que lo explique, ¿verdad? Me parece que se explica solo.
Un “truco” que seguramente te enseñarán si tomas un curso introductorio de IA (o de ChatGPT) es pedirle a la IA que genere el prompt para lo que quieres pedirle a la IA. O sea, pedirle a ChatGPT que te genere un prompt para pedirle algo a ChatGPT. Un círculo virtuoso muy efectivo.
En otras palabras, tú simplemente escribe en un archivo Word lo que quieres pedirle a la herramienta de IA que vayas a usar, y dile a ChatGPT o a Gemini: “Genera el prompt para pedirle esto a ChatGPT”, o a Gemini, o lo que sea.
Volviendo a lo que te decía más arriba sobre aprovechar la profundidad de un Deep Research (valga la redundancia), un truco que yo suelo usar es pedirle a Gemini que haga un Deep Research para un artículo sobre determinado tema. Le doy el texto de mis instrucciones —escrito en mi lenguaje cotidiano— y le pido que, como resultado de ese Deep Research, me genere el prompt para pedir un artículo sobre ese tema.
¿Qué herramienta de IA es mejor para “copywriting”?

Esta pregunta te la voy a responder con una anécdota personal (real). La primera vez que hice lo que acabo de describir más arriba, Gemini hizo su Deep Research, me entregó el “prompt” que le había encargado y, adicionalmente, me dijo que podía copiar ese prompt tal cual y usarlo en ChatGPT o Claude.ai (otra plataforma de IA).
Sorprendido, le pregunté por qué me recomendaba ChatGPT o Claude.ai, y no Gemini mismo. Con una honestidad sorprendente, me respondió con una larga fundamentación donde me explicaba que Gemini no es la herramienta ideal para copywriting, y que la mayoría de los copywriters prefieren ChatGPT o, mejor todavía, Claude.ai, que entrega textos mucho más frescos y naturales, mucho más cercanos a un humano escribiendo.
Así que, sin perder tiempo, probé Claude.ai, y el resultado me sorprendió. Hice la prueba de usar el mismo prompt tanto en ChatGPT como en Gemini, y Claude fue la clara ganadora. Desde entonces, esta es mi herramienta preferida para escribir muchos de mis artículos, newsletters, copys para redes sociales y afines.
¿Cuán importante es redactar un prompt siguiendo la estructura “correcta”?
Honestamente, no tengo una respuesta categórica y contundente para esa pregunta. Yo mismo no siempre lo hago. De hecho, la mayoría de las veces escribo mis prompts en mi propio lenguaje cotidiano, y ya.
La clave, sí —definitivamente— es tomarse todo el tiempo del mundo para redactar el prompt con el mayor nivel de detalle posible. Si quieres que tu artículo o tu texto diga algo en particular, que aborde algún tópico en particular, que tenga un tono determinado... lo que sea... ponlo por escrito. No lo dejes librado al azar. No cuentes con que la IA “ya sabe”.
Mira, tengo otra anécdota que me resultó tan divertida como sorprendente:
Tenía que preparar el “copy” para un cliente, para publicar en redes sociales el 19 de enero en conmemoración del nacimiento de Paul Cézanne, el pintor. Escribí mi prompt, como siempre, con mis ideas previas sobre lo que esperaba obtener como respuesta. Y se lo pedí a Claude.ai. El resultado no me gustó en absoluto. Demasiado formal y esquemático.
Entonces se me ocurrió pedirle a Claude lo siguiente... copio textual lo que le dije:
“Lo siento demasiado ‘estructurado’. Me gustaría una redacción más desestructurada, más suelta, más fluida. Escríbelo como si fueras un pintor bohemio que se sienta a la noche, antes de ir a dormir... o tal vez en una noche de insomnio, mientras bebe un cognac... como si recordara a un amigo que ya no está... simplemente recuerdos, reflexiones, anécdotas.”
El resultado de eso fue un texto maravilloso. Pura poesía. Una pieza literaria que me deleitó tanto que la leí varias veces, de puro placer que me daba leerlo.
Mira, te lo dejo aquí mismo por si quieres disfrutarlo también (lógicamente, incluye algunos leves retoques míos para adaptarlo al propósito que tenía). Si no te interesa, simplemente saltéalo y sigue con la lectura de mi artículo:
PAUL CÉZANNE... UN 19 DE ENERO NACÍA UN TIPO EXTRAÑO
Hoy nos acordamos de Paul Cézanne. Un tipo extraño que nació un 19 de enero. En 1839, más precisamente. A veces nos preguntamos si él mismo sabía la revolución que estaba armando con esas pinceladas suyas, tan torpes para algunos, tan perfectas para quienes lo supieron mirar.
Podemos imaginarlo ahí, en Aix-en-Provence, frente a esa montaña que pintó sesenta veces. Sesenta. ¿Locura? Tal vez. Pero qué clase de hambre tiene que tener un hombre para volver una y otra vez al mismo lugar, a la misma forma, buscando algo que nunca termina de atrapar del todo. La Sainte-Victoire bajo el sol de la mañana, al atardecer, entre brumas. Siempre la misma, siempre distinta.
Quienes lo conocieron decían que tenía un carácter del demonio. Destruía sus propios cuadros en arranques de furia. Gritaba si alguien lo tocaba. Su amigo Zola una vez quiso consolarlo poniéndole la mano en el hombro y Cézanne casi se muere del susto.
Un tipo raro, sin duda. Pero esa misma intensidad, esa vulnerabilidad a flor de piel, quedó grabada en cada manzana que pintó, en cada jugador de cartas, en cada bañista suspendido en ese tiempo extraño que solo él sabía crear.
El Salón de París lo rechazó durante años. Décadas, en realidad. “Inacabado”, decían. “Torpe”. No entendían que esas manzanas que parecían rodar de la mesa, esas perspectivas imposibles, ese modo de construir el espacio con cilindros y esferas... no eran un error. Eran otra forma de verdad. Cézanne no quería copiar lo que veía. Quería mostrar cómo lo sentía, cómo lo pensaba.
“Pinto como veo, como siento, y tengo sensaciones muy fuertes”, dijo.
Pasaba horas, días, buscando el ángulo exacto, el color exacto. Una naturaleza muerta podía llevarle semanas. Las frutas se pudrían antes de que terminara. Pero a él no le importaba. Lo que buscaba no estaba en las frutas sino en algo más profundo, en la estructura invisible de las cosas, en la armonía secreta entre el ojo y la mente.
Nunca le interesó la política, ni los salones, ni la fama. Rechazó la “Legión de Honor”. Se quedó en su Provenza natal, pintando en soledad, alejado de París y sus intrigas. Un ermitaño del color y la forma. Y sin embargo, sin quererlo, sin buscarlo, abrió una puerta por la que pasarían todos los que vinieron después. Picasso lo llamó “el padre de todos nosotros”. Matisse dijo que era un dios. Y no exageraban.
Porque Cézanne nos enseñó algo fundamental: que el arte no tiene que parecerse a la realidad. Que puede reinventarla, reconstruirla, descomponerla en planos y volúmenes, en luz y color puro. Que la pintura puede ser un pensamiento, una sensación, una búsqueda sin fin.
Hoy hace muchos años que nació Paul Cézanne. Y desde “El Andén” recordamos a ese tipo difícil y genial que nos dejó un mundo nuevo para mirar. Por las montañas que nunca terminó de pintar y las manzanas que nunca dejaron de rodar.
Un “ejercicio” para entrenar y mejorar la redacción de prompts
Mira, te propongo un “ejercicio” que creo que sirve mucho para entrenar y mejorar la capacidad de redactar prompts. Yo uso mucho la IA para crear imágenes que ilustren los artículos y los mails que escribo.
Creo que es un recurso maravilloso, porque ya no tengo que invertir una enorme cantidad de tiempo buscando en bancos de imágenes para terminar usando una que no termina de gustarme. Ni pago más suscripciones de bancos de imágenes. Ahora simplemente redacto un prompt con la idea que tengo en mi cabeza, y obtengo en mucho menos tiempo una imagen que se ajusta perfectamente a lo que quiero transmitir.
Entonces, descubrí que redactar prompts para crear imágenes es un ejercicio y un entrenamiento muy valioso. ¿Por qué? Porque allí, en esa imagen que te devuelve la IA, ves representado visualmente de una manera muy clara lo que escribiste en un texto.
Es el proceso inverso a poner por escrito lo que ves en una imagen. Eso sería “describir” lo que estás viendo. Cuando tienes una imagen en tu mente y quieres que la IA la cree para ti, tienes que “describir” la imagen antes de haberla visto.
Entonces, si la imagen que te genera la IA no es lo que tú tenías en mente, no es culpa de la IA. La IA solo plasmó lo que tú le “describiste”. Tienes que mejorar tus habilidades “narrativas”.
Crear imágenes con IA termina siendo un excelente entrenamiento para desarrollar tu capacidad de redactar prompts para escribir artículos.
RESUMIENDO...
Bueno, creo que si has leído hasta aquí (un artículo bien largo... creo que valió la pena), es porque crees y valoras la creación de buenos contenidos escritos para tus estrategias de marketing.
Lo escribí “de mi puño y letra” —como mencioné al comienzo— porque quería transmitir y compartir lo que fui aprendiendo con la experiencia, antes que “técnicas” que puedes aprender en cualquier lado (incluso preguntándole a ChatGPT o Gemini cómo hacerlo).
Creo, efectivamente, que algunas de las cosas que comparto aquí no las encontrarás en ningún otro lugar. Otros copywriters podrán compartir otras tantas anécdotas y experiencias muy ricas y valiosas.
Y —finalmente— de eso se trata: de hacer la propia experiencia. De ir aprendiendo y desarrollando las propias capacidades, los propios talentos, y de inventar los “trucos” propios, esos que vamos probando a partir de ideas que se nos van ocurriendo, de “técnicas” que intuimos que pueden funcionar.
Así que... ¿qué estás esperando?
Arremángate y hazlo... ¿o terceriza en un profesional?
No te puedes quejar: te acabo de explicar “todo lo que necesitas saber” para escribir como si fueras un copywriter de nivel mundial (jaja). Bueno, no “todo”. Pero si logras aprender y dominar los aspectos centrales de lo que te compartí aquí, ya estarás muy por encima de la mayoría de tus competidores, y estarás en las mejores condiciones para seguir aprendiendo y mejorando por tu cuenta.
(Este es uno de mis “sellos característicos”. Quienes me siguen desde hace tiempo saben que me gusta darles a emprendedores y pequeños empresarios el “know-how” suficiente para que puedan arremangarse y hacer las cosas por su cuenta.)
¿Y por qué hago eso? Porque sé dos cosas:
- Quienes terminan haciendo las cosas por su cuenta son personas (profesionales, emprendedores) que no tienen presupuesto para contratarme.
- Quienes sí tienen presupuesto y un negocio ya más avanzado tienen claro que su mayor productividad y rentabilidad está en poner su tiempo y energía en su rol empresarial, y contratar a los mejores profesionales para hacer lo que ellos saben hacer mejor.
Siete razones para tercerizar...
Aquí te doy algunos argumentos “en contra” de que lo hagas por tu cuenta (a menos que tercerizar no sea una opción para ti en este momento), y “a favor” de que inviertas en un profesional que lo haga:
Escribir buenos contenidos es solo una parte de la estrategia. En este artículo te compartí mucho de mi “know-how” para escribir buenos textos. Pero el “plan de estudios” que deberías incluir en tu “curva de aprendizaje” abarca un espectro tan amplio de temáticas como (entre otros ítems):
- Gestionar un blog o una sección de blog en tu sitio web.
- El “diseño visual” de un texto (toma este mismo artículo como ejemplo de lo que quiero decir).
- Gestionar una plataforma de Email Marketing (como Brevo, que es la que yo uso).
- Diseñar mails visualmente atractivos.
- Desarrollar una estrategia para captar “leads” para tus estrategias de Email Marketing.
- Técnicas de SEO (optimización para buscadores) y de AEO (optimización para motores de respuesta... o sea, plataformas de IA, como ChatGPT y Gemini).
- Y tal vez otras tantas cuestiones, como: diseño web, creación de imágenes con IA, analítica web, Google Ads, redes sociales... ¡¡¡y así siguiendo!!!
Bueno, ya tienes mi invitación a contactarme si consideras que puedo colaborar contigo y con tu empresa en la gestión de tu Marketing de Contenidos, incluyendo el copywriting (entre otras cosas).
Aquí debajo tienes mi “Agenda Personal” para agendar una reunión conmigo.
Nos vemos.

